Escape Room: Compartiendo sabiduría

JMV España dedica un espacio del verano como tiempo de formación, tiempo de escuela de catequistas.

Este verano, cambiamos nuestro lugar habitual (Benagalbón)por Marín (Galicia), pero la invitación era la misma; una invitación a formarnos la mente y el corazón, desde el compartir en comunidad, apoyándonos en la fuerza de la oración para dar respuesta a la llamada como vicencianos: SERVIR.

La estructura de los días de escuela nos permitió tener varias clases por las mañanas y dedicar las tardes a dinámicas formativas menos formales.

Una de las tardes la propuesta fue propiciar que los jóvenes compartiesen los aprendizajes de las distintas clases, que reflexionaran acerca de la importancia de la formación para ser mejores cristianos y vicencianos para servir mejor. Hacerles conscientes de la realidad personal a la hora del trabajo en equipo y cómo mejora al poner en común los dones individuales recibidos.

La dinámica se realizó a través de una especie de escape room.  Los jóvenes se distribuyeron en grupos, de manera que hubiera personas de los distintos cursos que ofrece la escuela en cada grupo. 

A cada grupo se le facilitaron una serie de tarjetas en las que se encontraba el itinerario y pruebas a realizar. Las pruebas estaban distribuidas en el espacio del patio (al aire libre).

Se trataba de invitarlos a la “Aventura de la sabiduría” con el propósito de que mantuvieran la mente y el corazón abiertos porque solo en las mentes y los corazones abiertos puede realizarse la acción del ESPÍRITU.

Además, cada grupo llevaba una cajita de madera cerrada con candados. De modo que, cada prueba realizada y superada daba el privilegio de conseguir un código (lo facilitaban los propios profesores de la escuela) que abría cada candado. Así, al terminar las pruebas, cada equipo conseguiría abrir cada candado y con ello la caja, para descubrir la enseñanza que guardaba en su interior.

Las pruebas intentaban que compartiesen aspectos de las distintas asignaturas (no todos los alumnos cursan las mismas asignaturas) y crear debate y reflexión en torno a ello. También discernir con actividades y ejemplos concretos si la mente y el corazón están totalmente separadas o, por el contrario, si lo intelectual y lo emocional se influyen mutuamente: descubriendo que quien llega a una fe madura y adulta es aquel que ha experimentado el encuentro con Jesús de Nazaret, experimentar es abrir tu corazón.

También las pruebas nos hacían ver que la capacidad de pensar es un don de Dios que estamos llamados a compartir desde el trabajo en equipo dentro del Centro de JMV, a nivel nacional e internacional; y también junto al resto de la Iglesia.

Así que, lo que encontraban dentro de la cajita era una neurona, ya que nuestra mente y nuestro corazón, nuestro ser personal y social, nuestro ser joven-actual-cristiano; precisan conectarse, ser UNO, así como el objetivo de nuestro sistema nervioso es hacer interconexión entre las distintas neuronas. 

También los animaba a acercarse a los pies de María donde cada joven recogía una cita bíblica y un código QR que contenía dos vídeos de las neuronas y una reflexión sobre el símil entre la forma de actuar de las neuronas y nuestro actuar en el trabajo en equipo y en la importancia que damos a la formación.

Como miembros de JMV, estamos llamados a conectarnos unos con otros, a aprender juntos y a compartir nuestras experiencias y conocimientos. El trabajo en equipo nos permite unir nuestras fortalezas y superar nuestras debilidades.

Una neurona sin una buena estructura no será capaz de establecer conexiones con otras; así también nosotros, en JMVñ, tenemos el deber de formarnos. Nuestro cerebro está en constante cambio y adaptación, un proceso conocido como neuroplasticidad. De la misma manera, nuestra capacidad de servir y crecer en nuestra fe se expande cuando nos dedicamos a la formación continua. 

En este camino de fe y servicio, recordemos que no estamos solos. Al igual que las neuronas, somos parte de una red interconectada donde cada uno de nosotros juega un papel crucial. Esa red es la IGLESIA. Trabajando juntos y comprometidos con nuestra formación continua, podemos iluminar nuestro camino y el de quienes nos rodean, haciendo de JMV un verdadero testimonio del amor y la unidad en Cristo.

JMV ESPAÑA

 

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