Con María, comenzamos a transformar el mañana desde Salamanca
La VI Asamblea General de JMV inicia su camino reuniendo en Salamanca la diversidad cultural, lingüística y espiritual de una gran familia internacional
La tarde del lunes 17 de agosto de 2026, la Casa de los Paúles de Salamanca abrió sus puertas a los participantes de la VI Asamblea General de Juventud Mariana Vicenciana. Representantes llegados desde diferentes continentes, países y realidades comenzamos una semana decisiva para la vida de la Asociación bajo un lema que expresa el sentido de todo lo que vamos a vivir: «Con María, sirviendo hoy, transformamos el mañana».
JMV está presente en 65 países de los cinco continentes. En Salamanca nos reunimos jóvenes, asesores, Hijas de la Caridad y misioneros paúles procedentes de lugares tan diversos como Filipinas, Líbano, Madagascar, Francia, Colombia o España. Hablamos idiomas diferentes, pertenecemos a culturas muy distintas y vivimos realidades sociales y eclesiales particulares. Sin embargo, desde el comienzo hemos reconocido que compartimos una misma espiritualidad, un mismo carisma y una misma misión.
Con María
Los saludos iniciales nos ayudaron a comprender que esta Asamblea no es únicamente una cita organizativa. Durante los próximos días tendremos que dialogar, revisar los Estatutos Internacionales, valorar el camino recorrido, discernir las líneas de acción para los próximos años y elegir al nuevo Consejo Internacional. Pero, por encima de todo, estamos llamados a dejarnos guiar por María para descubrir qué necesita hoy nuestra Asociación.
El primero en tomar la palabra fue el padre Tomaž Mavrič, superior general de la Congregación de la Misión y director general de JMV. Nos invitó a valorar la experiencia de quienes han formado parte de la Asociación y a buscar nuevas formas de mantenerlos vinculados. También propuso implicar más a las familias en el camino de los grupos infantiles, creando redes de acompañamiento capaces de fortalecer la vida y la misión de JMV.
Su intervención terminó con una frase que resume el espíritu con el que iniciamos esta Asamblea: «Si uno sueña solo, el sueño queda en sueño; si soñamos juntos, el sueño se hace realidad».
A continuación, Sor Anna Wiwiek, consejera general de las Hijas de la Caridad, nos acercó a una María joven, valiente, llena de preguntas y sueños. Una joven que no esperó a tener todas las respuestas para pronunciar su “sí” y ponerse en camino para ayudar a Isabel.
Su mensaje nos recordó que no somos únicamente los líderes del futuro: «Los jóvenes son el ahora de Dios». Como María, estamos llamados a responder en el presente, porque «la transformación del mañana no comienza con grandes planes de futuro, sino con los pequeños gestos de amor y de servicio que realizamos hoy».
Patricia Roppa, presidenta internacional de JMV, puso el acento en la riqueza de nuestra diversidad. Hemos llegado tras recorrer muchos kilómetros, cruzar fronteras y dejar temporalmente nuestras familias, comunidades y responsabilidades. Nuestra presencia en Salamanca es, por ello, un signo de compromiso con la Asociación.
Nos invitó a participar con escucha, paciencia, apertura y fraternidad; a compartir nuestras ideas sin miedo, pero también a dejarnos enseñar por las experiencias de los demás: «No vengamos únicamente a defender lo que conocemos, sino también a descubrir aquello que otros pueden enseñarnos».
Podemos expresarnos en castellano, inglés, francés, portugués, tagalo y otras muchas lenguas. Podemos tener costumbres y formas diferentes de celebrar y comprender la vida. Pero, como afirmó la presidenta internacional, «compartimos un mismo carisma, una misma espiritualidad y una misma misión».
Sirviendo hoy
El padre Joaquín González Hernando, visitador de la Congregación de la Misión, Provincia San Vicente de Paúl-España, nos dio la bienvenida a la Casa de Santa Marta, un lugar que desde hace más de setenta años está dedicado a la formación, la acogida y el servicio.
Sus palabras nos ayudaron a descubrir la historia misionera de esta casa y los vínculos que, a través de la Familia Vicenciana, unen a España con otros lugares del mundo. Desde su capilla fueron enviados numerosos sacerdotes para anunciar el Evangelio en diferentes países. Hoy, aquella siembra misionera continúa dando fruto en la diversidad internacional reunida en Salamanca.
El padre Joaquín expresó su deseo de que esta casa sea durante estos días un «espacio de encuentro, de discernimiento y reflexión, de proyección y salida misionera», y nos dejó una llamada concreta: «Como María y con María, vivid siempre en camino, sirviendo con amor, llevando la alegría del Evangelio a las gentes, para transformar el mañana».
Después, Sor Carmen B. Machado Sacramento, visitadora de la Provincia España-Sur, nos dirigió unas palabras en representación de las cuatro visitadoras de las Hijas de la Caridad de España. Tomando como símbolo el puente romano sobre el río Tormes, señaló que esta Asamblea está llamada a ser un puente entre países, generaciones y culturas; entre la riqueza de nuestra historia y los desafíos del presente; entre las necesidades de los jóvenes y la respuesta evangelizadora que JMV quiere ofrecer.
También nos recordó nuestra responsabilidad como asambleístas. No hemos venido únicamente para representar a nuestros países. Traemos las voces, los sueños, las dificultades y las esperanzas de muchos jóvenes. Por eso, nos animó a preguntarnos en cada decisión qué necesita JMV para ser «más fiel a Jesucristo, más de María, más cercana a los jóvenes y más comprometida con los pobres».
Cerró los saludos Iván Pérez, presidente nacional de JMV España. Sus palabras hicieron de Salamanca una casa común, abierta no solo durante esta semana, sino también para futuras actividades, celebraciones y propuestas formativas.
Desde el lema nacional de JMV España —«Ella lo quiso, Ella lo quiere y Ella te quiere»— nos invitó a responder al sueño de María con humildad, acogida y disponibilidad. Porque, sin importar nuestro país de origen, la forma de nombrar a la Asociación o la lengua en la que nos comunicamos, «somos una misma familia unida a pesar de las distancias».
Transformamos el mañana
Tras las intervenciones, la denominada “Noche española” nos permitió presentar algunos de los lugares, bailes y productos típicos de España. A través de las imágenes, la música y las tradiciones mostramos también la diversidad cultural del país que durante estos días acoge a la familia internacional de JMV.
La oración de la noche nos ayudó a recoger todo lo vivido y a poner ante Dios el trabajo, las decisiones y los deseos que marcarán esta semana. Finalmente, compartimos una cena española en los atrios de la Casa de los Paúles. Los productos tradicionales, las conversaciones y la alegría hicieron visible la fraternidad que comenzamos a construir.
Así terminó nuestra primera jornada. Hemos llegado desde muchos lugares, con diferentes lenguas, culturas y experiencias, pero con una misma voluntad: dejarnos acompañar por María, servir en el presente y asumir juntos la responsabilidad de construir el futuro de JMV.
«Con María, sirviendo hoy, transformamos el mañana» no es solo el lema que preside la Asamblea. Es la llamada que desde Salamanca comienza a orientar nuestros pasos.
