Comprender nuestra realidad para servir mejor
La VI Asamblea General de JMV celebra su Eucaristía de apertura, revisa el camino internacional de la Asociación e inicia el proceso de estudio y votación de sus Estatutos
Salamanca, 18 de agosto de 2026.— La segunda jornada de la VI Asamblea General de Juventud Mariana Vicenciana comenzó este martes en la Casa de los Padres Paúles de Salamanca con la Eucaristía de apertura. Después de la acogida y los saludos inaugurales de ayer, hoy iniciamos formalmente los trabajos de la Asamblea: escuchar la Palabra, comprender la realidad internacional de JMV, agradecer el camino recorrido y comenzar la revisión de los Estatutos Internacionales.
El lema «Con María sirviendo hoy, transformamos el mañana» acompañó una jornada centrada en el discernimiento y la responsabilidad compartida. Mirar nuestra realidad con honestidad, reconocer lo que hemos aprendido y revisar nuestras estructuras son pasos necesarios para descubrir cómo estamos llamados a servir hoy a la Asociación y a los jóvenes.
Con María, escuchamos la Palabra
La Eucaristía de apertura fue presidida por el padre Tomaž Mavrič, C. M., Superior General de la Congregación de la Misión y Director General de JMV.
En su homilía, nos recordó que la Palabra de Dios siempre tiene algo que decirnos. Las lecturas de este martes de la XX Semana del Tiempo Ordinario no fueron elegidas para adaptarse al tema de la Asamblea. Más bien, fue la propia liturgia de la Iglesia la que nos permitió escuchar lo que el Espíritu quería comunicarnos al comenzar nuestro trabajo.
La primera lectura, del profeta Ezequiel, nos advirtió contra la arrogancia de quienes utilizan su inteligencia y sabiduría para acumular riquezas y terminan creyéndose dioses. En el Evangelio, Jesús recordó a sus discípulos la dificultad que las riquezas pueden representar para entrar en el Reino, al tiempo que les aseguró que «para Dios todo es posible».
Estas lecturas pusieron ante nosotros una llamada concreta: las responsabilidades que asumimos dentro de JMV no pueden convertirse en una búsqueda de poder, reconocimiento o beneficio personal. El liderazgo solamente tiene sentido cuando se convierte en entrega y servicio.
El padre Tomaž afirmó que estamos llamados a dar testimonio del amor de Dios mediante nuestras palabras y acciones. Una de sus afirmaciones resonó con especial fuerza: «Para algunas personas, ustedes pueden ser el único reflejo de Jesús que lleguen a ver».
Como miembros de la Familia Vicenciana, deseamos seguir el ejemplo de san Vicente de Paúl, anunciando el Evangelio con sencillez y sirviendo a quienes más lo necesitan. Como Asociación mariana, también dirigimos nuestra mirada a María, que escuchó la Palabra, guardó lo que vivió y lo meditó en su corazón.
Al comienzo de esta Asamblea, el padre Tomaž propuso dos compromisos: dar testimonio del amor de Dios ante quienes nos rodean y reflexionar diariamente sobre las Sagradas Escrituras. Con María, aprendemos que todo discernimiento comienza siempre con la escucha.
Organizarnos para caminar en unidad
Después de la Eucaristía, continuamos con las orientaciones generales y la aprobación del Reglamento que rige la Asamblea. También fueron presentados quienes presiden la Asamblea, los secretarios y la Comisión del Documento Final.
Estos pasos establecieron el marco necesario para el diálogo, la participación y las votaciones. Organizar una Asamblea no significa simplemente distribuir tareas y horarios. Significa crear las condiciones para que todas las voces sean escuchadas y para que las decisiones se tomen con responsabilidad, transparencia y espíritu de comunión.
JMV en cifras: una familia presente en 65 países
Antes de comenzar la revisión de los Estatutos Internacionales, necesitábamos comprender la realidad actual de JMV. No podemos decidir cómo avanzar sin saber quiénes somos, dónde estamos presentes y cuáles son los principales desafíos que enfrentamos.
Las estadísticas internacionales más recientes, finalizadas hace apenas unas semanas, muestran que JMV está presente en 65 países, cuenta con 56 asociaciones nacionales constituidas y reúne a 47.676 miembros. Los Estatutos Nacionales han sido aprobados en 46 países y el equipo internacional está compuesto actualmente por doce personas.
El español, el inglés, el francés y el portugués son las cuatro lenguas oficiales de la Asociación, aunque en nuestros grupos se hablan muchas otras. Esta pluralidad lingüística refleja la gran diversidad de culturas, sensibilidades y realidades sociales y eclesiales que conforman JMV.
La presentación nos ayudó a comprender que no todos los países se encuentran en la misma etapa de desarrollo. Existen asociaciones plurinacionales en las que varios países funcionan bajo una misma estructura, así como grupos que dependen temporalmente de otra asociación nacional mientras trabajan para consolidarse.
La experiencia de Japón revela la fuerza misionera que puede surgir de estos procesos. Jóvenes miembros de JMV Vietnam que se trasladaron allí para estudiar o buscar nuevas oportunidades llevaron consigo la Asociación y establecieron una nueva comunidad. Como el grupo aún se encuentra en sus primeras etapas, permanece vinculado a Vietnam para su formación, organización y acompañamiento.
Esta historia nos recuerda que JMV no está formada únicamente por estructuras. Está formada por personas que llevan consigo su fe, su carisma y su deseo de construir comunidad dondequiera que la vida las conduzca.
La Asociación está presente en los cinco continentes, aunque su presencia es desigual. África cuenta actualmente con el mayor número de miembros, mientras que Oceanía continúa siendo el continente con menor presencia de JMV. La mayoría de quienes formamos parte de JMV somos jóvenes de entre 13 y 20 años, aunque algunos países también cuentan con grupos de niños y miembros adultos.
JMV también participa en diferentes organismos de la Familia Vicenciana Internacional y de la Iglesia. Es miembro de FAVILA y está representada en el Comité Ejecutivo de la Familia Vicenciana. La Asociación también ha comenzado a prepararse para el bicentenario de las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa de 1830, un aniversario especialmente significativo para nuestra identidad.
Cinco años de servicio y aprendizaje
Marie Claire Solon Balo y Catarina Érika Morais presentaron el informe del Consejo Internacional correspondiente al período 2021-2026. No se trató simplemente de un registro de actividades, sino de una memoria agradecida de los desafíos, las decisiones, los procesos iniciados y las personas y comunidades acompañadas durante estos cinco años.
La misión del Consejo Internacional se resumió en cuatro verbos: animar, acompañar, representar y servir. Animar la vida internacional de JMV; acompañar a los países y grupos; representar la voz de los jóvenes dentro de la Iglesia y de la Familia Vicenciana; y poner cada responsabilidad al servicio de la Asociación.
El trabajo realizado se organizó en torno a cinco prioridades: gestión, acompañamiento, representación, comunicación, formación y crecimiento.
Durante este período, se revisaron las estructuras, se actualizaron los procesos y se aclararon las responsabilidades. También se inició la revisión de los Estatutos Internacionales y se preparó un protocolo para orientar la actualización de los Estatutos Nacionales. Como se afirmó durante la presentación: «Una estructura clara nos permite servir mejor».
El acompañamiento se concretó mediante la cercanía con las asociaciones nacionales, la renovación de sus consejos y estatutos, la creación y consolidación de nuevos grupos y la mediación en situaciones que requerían escucha y discernimiento.
JMV también fortaleció su presencia dentro de la Familia Vicenciana, la Comisión de la Medalla Milagrosa y el comité preparatorio de la Jornada Mundial de la Juventud. La renovación del sitio web, el desarrollo de las redes sociales, las sesiones de formación en línea y el Encuentro Internacional de Asesores ayudaron a fortalecer la comunicación y a apoyar la formación de quienes acompañan a nuestros jóvenes.
Uno de los procesos más exigentes fue el traslado de la sede internacional de Madrid a Manila, después de más de veinte años en España. El traslado requirió reconstruir las rutinas de trabajo, adaptar los procedimientos y aprender nuevas formas de funcionamiento.
El Consejo compartió este camino con honestidad, reconociendo sus logros, pero también sus errores, limitaciones y aquello que no pudo realizar. Pidió disculpas a los países que no pudieron ser visitados presencialmente y recordó que «la distancia nunca significó olvido».
Tres grandes aprendizajes permanecen después de estos cinco años: la gestión fortalece la misión, el acompañamiento genera comunión y la formación garantiza la continuidad.
Ante la proximidad de la elección de un nuevo Consejo Internacional, fuimos invitados a orar por quienes asumirán esta responsabilidad, a confiar en ellos y a permitirles encontrar su propia manera de servir. El informe concluyó con una frase que resume el sentido de toda responsabilidad dentro de JMV: «Los períodos de servicio llegan a su fin, pero la vocación de servir permanece».
Un video con fotografías, rostros, visitas y momentos compartidos concluyó esta memoria agradecida del camino recorrido entre 2021 y 2026.
Artículo por artículo, discernimos el futuro
Durante la tarde, comenzamos el estudio y la revisión de los Estatutos Internacionales con la ayuda del padre Corpus Delgado, C. M., quien acompaña a la Asamblea en la comprensión del texto y de las modificaciones propuestas.
El documento compara los Estatutos aprobados en 1999 con la propuesta presentada en 2026, que fue preparada a partir de las aportaciones recibidas y de las orientaciones de la Santa Sede. Su propósito es expresar con mayor claridad la identidad de JMV y actualizar su organización en respuesta a la realidad actual de la Asociación.
Este trabajo no se limitará a una sola sesión. Durante los próximos días, estudiaremos progresivamente los Estatutos. Los artículos serán presentados, explicados y debatidos antes de ser sometidos a votación por la Asamblea. Esto permitirá que los participantes comprendan el alcance de cada modificación y ejerzan su responsabilidad mediante la escucha y el discernimiento.
La propuesta fortalece las dimensiones eclesial, laical, mariana y vicenciana de JMV e incorpora explícitamente su identidad misionera. También presta especial atención a la sinodalidad, la participación de los jóvenes, la Consagración Mariana, el servicio comunitario a los pobres y la protección de los menores y de las personas vulnerables.
El objetivo no es aprobar apresuradamente un documento completo, sino revisar y votar responsablemente cada artículo, teniendo en cuenta las diferentes realidades culturales y eclesiales que conforman JMV.
Los Estatutos proporcionan el marco común que permite que una Asociación presente en tantos países, lenguas y culturas camine en unidad. Por lo tanto, cada palabra, aportación y voto tiene una importancia que va más allá de esta Asamblea: ayudarán a orientar la vida y la misión de JMV durante los próximos años.
Como se nos recordó en el informe del Consejo Internacional: «Una estructura clara nos permite servir mejor». Las estructuras no son un fin en sí mismas, sino una herramienta que debe ayudarnos a acompañar, evangelizar y servir de una manera más organizada, transparente y sostenible.
Después de la cena, la oración de la noche nos permitió poner ante Dios todo lo que habíamos escuchado, debatido y trabajado. Así concluyó una jornada que nos condujo de la Palabra a la realidad y de la memoria agradecida a nuestras primeras decisiones.
El trabajo sobre los Estatutos continuará durante los próximos días, artículo por artículo, alternando el estudio, el diálogo y la votación. Con María, escuchamos y guardamos la Palabra; sirviendo hoy, aceptamos la responsabilidad de revisar nuestras estructuras; y, discerniendo juntos, comenzamos a transformar el mañana.
