aprueba el texto revisado de los Estatutos Internacionales

La cuarta jornada abordó también las prioridades pastorales y los caminos para la sostenibilidad y la misión de la Asociación en los próximos años

La VI Asamblea General de Juventud Mariana Vicenciana (JMV) aprobó este jueves el texto revisado de los Estatutos Internacionales, concluyendo una de las principales etapas de trabajo del encuentro que se celebra en Salamanca.

La aprobación se produjo después de tres días de estudio, diálogo, presentación de enmiendas y votaciones. Con el acompañamiento del padre Corpus Delgado, C.M., los representantes de los diferentes países analizaron la propuesta artículo por artículo, buscando construir un texto capaz de responder a la diversidad de realidades juveniles, culturales y eclesiales de la Asociación.

Los Estatutos constituyen el marco común para la organización y la vida internacional de JMV. El texto aprobado por la Asamblea busca preservar la identidad de la Asociación, fortalecer su unidad y actualizar sus estructuras ante los desafíos actuales y futuros.

Prioridades para los próximos años

Con la conclusión de esta etapa, la Asamblea avanzó también en la reflexión sobre las prioridades que deberán orientar a JMV en los próximos años.

A partir de las aportaciones recogidas previamente mediante evaluaciones realizadas por los Consejos Nacionales, los participantes trabajaron la Nota Eclesial, identificando desafíos y posibles caminos en los ámbitos de la formación, la espiritualidad, la vida comunitaria, la comunicación y el acompañamiento.

Entre las necesidades destacadas se encuentran el fortalecimiento de la formación de jóvenes, líderes y asesores; la revitalización de los grupos locales; una mayor articulación internacional; el uso de la comunicación y de las nuevas tecnologías al servicio de la formación y la evangelización; y la preparación de nuevas personas para asumir tareas de acompañamiento en la Asociación.

Las aportaciones presentadas durante la Asamblea forman parte de un proceso de discernimiento y servirán de base para la definición de las prioridades y líneas de acción del próximo periodo.

Sostenibilidad y corresponsabilidad internacional

Otro tema orientado al futuro fue la sostenibilidad de la misión. Los grupos reflexionaron sobre la solidaridad y la autofinanciación, considerando la necesidad de desarrollar formas más estables y responsables de sostener las actividades de JMV a nivel nacional e internacional.

Entre los caminos discutidos se encuentran la creación de iniciativas propias para la generación de recursos, la formación en planificación y gestión, el fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas, y la creación de mecanismos de solidaridad que favorezcan la participación de países y jóvenes con menos recursos.

La reflexión destacó que la sostenibilidad no depende únicamente de la obtención de recursos, sino también de la corresponsabilidad entre los miembros y países que forman la Asociación.

Estructuras y recursos al servicio de la misión

La programación incluyó también la presentación de Daniel Kuenzel sobre el trabajo realizado por el Secretariado Internacional durante los últimos cinco años, un periodo marcado, entre otros desafíos, por el traslado de la sede internacional de Madrid a Manila.

También fueron presentados el informe económico de la Asociación, por P. Francisco Magnaye y María Sfeir y la Alianza Famvin con las personas sin hogar, por Yasmine Cajuste. Estos momentos reforzaron la importancia de contar con estructuras organizadas, una gestión transparente y un compromiso con las personas más vulnerables para el desarrollo sostenible de la misión internacional.

Con la aprobación del texto revisado de los Estatutos y el avance de las reflexiones sobre las prioridades pastorales y la sostenibilidad, la Asamblea entra en una nueva etapa: transformar los desafíos identificados en orientaciones concretas para el futuro de JMV.

La cuarta jornada concluyó con una Vigilia Mariana, que reunió a los participantes en oración a los pies del altar, recordando la experiencia de santa Catalina Labouré.

Llamados a servir con humildad y alegría

La tercera jornada de la VI Asamblea General de JMV estuvo dedicada a la oración, el discernimiento y la votación progresiva de los Estatutos Internacionales

Salamanca, 19 de agosto de 2026.— La tercera jornada de la VI Asamblea General de Juventud Mariana Vicenciana ha estado marcada por la reflexión, el trabajo compartido y la toma responsable de decisiones. Reunidos en la Casa de los Paúles de Salamanca, hemos continuado avanzando en la revisión de los Estatutos Internacionales, guiados por una llamada común: servir con humildad, generosidad y alegría.

La Eucaristía, celebrada en inglés y presidida por el padre Kiko Magnaye, C. M., nos permitió comenzar el día poniendo nuestra tarea en manos de Dios. El Evangelio de los trabajadores de la viña nos recordó que la misión no nos pertenece: Dios es el dueño de la viña y nosotros somos únicamente trabajadores llamados a colaborar en ella.

Dios continúa llamando

En su homilía, el padre Kiko recordó una conocida anécdota de san Juan XXIII. Cuando le preguntaron cómo conseguía dormir teniendo sobre sus hombros las responsabilidades de ser Papa, respondió: «Esta es la obra de Dios. ¡No la mía! Me voy a dormir».

Estas palabras nos ayudaron a contemplar con sencillez la responsabilidad que asumimos durante la Asamblea. JMV no es una obra personal ni un espacio para buscar reconocimiento. Es una misión recibida que estamos llamados a cuidar y poner al servicio de los demás.

El padre Kiko desarrolló dos ideas centrales. La primera fue que Dios continúa llamando. Lo hace en cualquier momento, edad o situación. Podemos ser jóvenes o adultos, estudiantes o trabajadores, laicos o consagrados. Cada llamada tiene valor y merece una respuesta generosa.

«Dios es el dueño de la viña. Nosotros somos solamente trabajadores en ella», afirmó. La verdadera recompensa no está en una compensación material o en el reconocimiento recibido, sino en saber que Dios nos ha llamado a colaborar en la construcción de su Reino.

La segunda idea fue una invitación a evitar las comparaciones. Dentro de la viña de Dios, ningún servicio es insignificante. Puede ser tan importante presidir una reunión internacional como acompañar a los nuevos miembros de un pequeño grupo durante una visita a las personas más necesitadas.

«Formar parte de JMV nunca es una carrera profesional», recordó el padre Kiko. No estamos aquí para buscar promoción, prestigio o logros personales. La comparación termina dañando la fraternidad porque «envenena la gratitud, lo estropea todo y nos roba la alegría».

La homilía concluyó con una certeza que acompañó el trabajo de toda la jornada: «Somos llamados. Somos bendecidos. Somos hijos de Dios. Somos sus misioneros».

Discernir y decidir juntos

Después de la Eucaristía y de la lectura del acta de la jornada anterior, continuamos el proceso de revisión de los Estatutos Internacionales, contando con la ayuda del padre Corpus Delgado, C. M.

El trabajo se desarrolló de forma progresiva y participativa. Cada bloque comenzó con un tiempo de presentación y reflexión que nos permitió comprender el sentido de los textos propuestos. Posteriormente, compartimos el trabajo en grupo, escuchando las distintas realidades, sensibilidades y experiencias presentes en la Asamblea.

Las aportaciones dieron lugar a diferentes propuestas y enmiendas. Estas fueron presentadas, aclaradas y resueltas antes de pasar a las correspondientes votaciones. De este modo, la revisión de los Estatutos se está convirtiendo en un verdadero ejercicio de escucha, diálogo y responsabilidad compartida.

No se trata simplemente de modificar o aprobar un documento. Se trata de discernir juntos el marco que permitirá a JMV caminar unida en medio de la diversidad de países, lenguas y culturas que forman la Asociación.

El proceso continuará durante los próximos días, avanzando poco a poco en el estudio y la votación de los artículos. Cada reflexión, cada enmienda y cada voto forman parte de una responsabilidad que asumimos pensando no solo en el presente, sino también en las futuras generaciones de JMV.

La homilía nos ofreció la actitud necesaria para vivir este trabajo. No somos dueños de la viña ni de la Asociación. Somos servidores llamados a aportar lo mejor de nosotros mismos, sin comparaciones ni protagonismos, confiando en que la obra pertenece a Dios.

La oración de la noche nos permitió recoger todo lo vivido y poner ante el Señor las reflexiones, decisiones y esfuerzos de la jornada.

Con María, escuchamos la llamada de Dios; sirviendo hoy, asumimos con humildad nuestra responsabilidad; y, discerniendo y decidiendo juntos, comenzamos a transformar el mañana.

Comprender nuestra realidad para servir mejor

La VI Asamblea General de JMV celebra su Eucaristía de apertura, revisa el camino internacional de la Asociación e inicia el proceso de estudio y votación de sus Estatutos

Salamanca, 18 de agosto de 2026.— La segunda jornada de la VI Asamblea General de  Juventud Mariana Vicenciana comenzó este martes en la Casa de los Padres Paúles de Salamanca con la Eucaristía de apertura. Después de la acogida y los saludos inaugurales de ayer, hoy iniciamos formalmente los trabajos de la Asamblea: escuchar la Palabra, comprender la realidad internacional de JMV, agradecer el camino recorrido y comenzar la revisión de los Estatutos Internacionales.

El lema «Con María sirviendo hoy, transformamos el mañana» acompañó una jornada centrada en el discernimiento y la responsabilidad compartida. Mirar nuestra realidad con honestidad, reconocer lo que hemos aprendido y revisar nuestras estructuras son pasos necesarios para descubrir cómo estamos llamados a servir hoy a la Asociación y a los jóvenes.

Con María, escuchamos la Palabra

La Eucaristía de apertura fue presidida por el padre Tomaž Mavrič, C. M., Superior General de la Congregación de la Misión y Director General de JMV.

En su homilía, nos recordó que la Palabra de Dios siempre tiene algo que decirnos. Las lecturas de este martes de la XX Semana del Tiempo Ordinario no fueron elegidas para adaptarse al tema de la Asamblea. Más bien, fue la propia liturgia de la Iglesia la que nos permitió escuchar lo que el Espíritu quería comunicarnos al comenzar nuestro trabajo.

La primera lectura, del profeta Ezequiel, nos advirtió contra la arrogancia de quienes utilizan su inteligencia y sabiduría para acumular riquezas y terminan creyéndose dioses. En el Evangelio, Jesús recordó a sus discípulos la dificultad que las riquezas pueden representar para entrar en el Reino, al tiempo que les aseguró que «para Dios todo es posible».

Estas lecturas pusieron ante nosotros una llamada concreta: las responsabilidades que asumimos dentro de JMV no pueden convertirse en una búsqueda de poder, reconocimiento o beneficio personal. El liderazgo solamente tiene sentido cuando se convierte en entrega y servicio.

El padre Tomaž afirmó que estamos llamados a dar testimonio del amor de Dios mediante nuestras palabras y acciones. Una de sus afirmaciones resonó con especial fuerza: «Para algunas personas, ustedes pueden ser el único reflejo de Jesús que lleguen a ver».

Como miembros de la Familia Vicenciana, deseamos seguir el ejemplo de san Vicente de Paúl, anunciando el Evangelio con sencillez y sirviendo a quienes más lo necesitan. Como Asociación mariana, también dirigimos nuestra mirada a María, que escuchó la Palabra, guardó lo que vivió y lo meditó en su corazón.

Al comienzo de esta Asamblea, el padre Tomaž propuso dos compromisos: dar testimonio del amor de Dios ante quienes nos rodean y reflexionar diariamente sobre las Sagradas Escrituras. Con María, aprendemos que todo discernimiento comienza siempre con la escucha.

Organizarnos para caminar en unidad

Después de la Eucaristía, continuamos con las orientaciones generales y la aprobación del Reglamento que rige la Asamblea. También fueron presentados quienes presiden la Asamblea, los secretarios y la Comisión del Documento Final.

Estos pasos establecieron el marco necesario para el diálogo, la participación y las votaciones. Organizar una Asamblea no significa simplemente distribuir tareas y horarios. Significa crear las condiciones para que todas las voces sean escuchadas y para que las decisiones se tomen con responsabilidad, transparencia y espíritu de comunión.

JMV en cifras: una familia presente en 65 países

Antes de comenzar la revisión de los Estatutos Internacionales, necesitábamos comprender la realidad actual de JMV. No podemos decidir cómo avanzar sin saber quiénes somos, dónde estamos presentes y cuáles son los principales desafíos que enfrentamos.

Las estadísticas internacionales más recientes, finalizadas hace apenas unas semanas, muestran que JMV está presente en 65 países, cuenta con 56 asociaciones nacionales constituidas y reúne a 47.676 miembros. Los Estatutos Nacionales han sido aprobados en 46 países y el equipo internacional está compuesto actualmente por doce personas.

El español, el inglés, el francés y el portugués son las cuatro lenguas oficiales de la Asociación, aunque en nuestros grupos se hablan muchas otras. Esta pluralidad lingüística refleja la gran diversidad de culturas, sensibilidades y realidades sociales y eclesiales que conforman JMV.

La presentación nos ayudó a comprender que no todos los países se encuentran en la misma etapa de desarrollo. Existen asociaciones plurinacionales en las que varios países funcionan bajo una misma estructura, así como grupos que dependen temporalmente de otra asociación nacional mientras trabajan para consolidarse.

La experiencia de Japón revela la fuerza misionera que puede surgir de estos procesos. Jóvenes miembros de JMV Vietnam que se trasladaron allí para estudiar o buscar nuevas oportunidades llevaron consigo la Asociación y establecieron una nueva comunidad. Como el grupo aún se encuentra en sus primeras etapas, permanece vinculado a Vietnam para su formación, organización y acompañamiento.

Esta historia nos recuerda que JMV no está formada únicamente por estructuras. Está formada por personas que llevan consigo su fe, su carisma y su deseo de construir comunidad dondequiera que la vida las conduzca.

La Asociación está presente en los cinco continentes, aunque su presencia es desigual. África cuenta actualmente con el mayor número de miembros, mientras que Oceanía continúa siendo el continente con menor presencia de JMV. La mayoría de quienes formamos parte de JMV somos jóvenes de entre 13 y 20 años, aunque algunos países también cuentan con grupos de niños y miembros adultos.

JMV también participa en diferentes organismos de la Familia Vicenciana Internacional y de la Iglesia. Es miembro de FAVILA y está representada en el Comité Ejecutivo de la Familia Vicenciana. La Asociación también ha comenzado a prepararse para el bicentenario de las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa de 1830, un aniversario especialmente significativo para nuestra identidad.

Cinco años de servicio y aprendizaje

Marie Claire Solon Balo y Catarina Érika Morais presentaron el informe del Consejo Internacional correspondiente al período 2021-2026. No se trató simplemente de un registro de actividades, sino de una memoria agradecida de los desafíos, las decisiones, los procesos iniciados y las personas y comunidades acompañadas durante estos cinco años.

La misión del Consejo Internacional se resumió en cuatro verbos: animar, acompañar, representar y servir. Animar la vida internacional de JMV; acompañar a los países y grupos; representar la voz de los jóvenes dentro de la Iglesia y de la Familia Vicenciana; y poner cada responsabilidad al servicio de la Asociación.

El trabajo realizado se organizó en torno a cinco prioridades: gestión, acompañamiento, representación, comunicación, formación y crecimiento.

Durante este período, se revisaron las estructuras, se actualizaron los procesos y se aclararon las responsabilidades. También se inició la revisión de los Estatutos Internacionales y se preparó un protocolo para orientar la actualización de los Estatutos Nacionales. Como se afirmó durante la presentación: «Una estructura clara nos permite servir mejor».

El acompañamiento se concretó mediante la cercanía con las asociaciones nacionales, la renovación de sus consejos y estatutos, la creación y consolidación de nuevos grupos y la mediación en situaciones que requerían escucha y discernimiento.

JMV también fortaleció su presencia dentro de la Familia Vicenciana, la Comisión de la Medalla Milagrosa y el comité preparatorio de la Jornada Mundial de la Juventud. La renovación del sitio web, el desarrollo de las redes sociales, las sesiones de formación en línea y el Encuentro Internacional de Asesores ayudaron a fortalecer la comunicación y a apoyar la formación de quienes acompañan a nuestros jóvenes.

Uno de los procesos más exigentes fue el traslado de la sede internacional de Madrid a Manila, después de más de veinte años en España. El traslado requirió reconstruir las rutinas de trabajo, adaptar los procedimientos y aprender nuevas formas de funcionamiento.

El Consejo compartió este camino con honestidad, reconociendo sus logros, pero también sus errores, limitaciones y aquello que no pudo realizar. Pidió disculpas a los países que no pudieron ser visitados presencialmente y recordó que «la distancia nunca significó olvido».

Tres grandes aprendizajes permanecen después de estos cinco años: la gestión fortalece la misión, el acompañamiento genera comunión y la formación garantiza la continuidad.

Ante la proximidad de la elección de un nuevo Consejo Internacional, fuimos invitados a orar por quienes asumirán esta responsabilidad, a confiar en ellos y a permitirles encontrar su propia manera de servir. El informe concluyó con una frase que resume el sentido de toda responsabilidad dentro de JMV: «Los períodos de servicio llegan a su fin, pero la vocación de servir permanece».

Un video con fotografías, rostros, visitas y momentos compartidos concluyó esta memoria agradecida del camino recorrido entre 2021 y 2026.

Artículo por artículo, discernimos el futuro

Durante la tarde, comenzamos el estudio y la revisión de los Estatutos Internacionales con la ayuda del padre Corpus Delgado, C. M., quien acompaña a la Asamblea en la comprensión del texto y de las modificaciones propuestas.

El documento compara los Estatutos aprobados en 1999 con la propuesta presentada en 2026, que fue preparada a partir de las aportaciones recibidas y de las orientaciones de la Santa Sede. Su propósito es expresar con mayor claridad la identidad de JMV y actualizar su organización en respuesta a la realidad actual de la Asociación.

Este trabajo no se limitará a una sola sesión. Durante los próximos días, estudiaremos progresivamente los Estatutos. Los artículos serán presentados, explicados y debatidos antes de ser sometidos a votación por la Asamblea. Esto permitirá que los participantes comprendan el alcance de cada modificación y ejerzan su responsabilidad mediante la escucha y el discernimiento.

La propuesta fortalece las dimensiones eclesial, laical, mariana y vicenciana de JMV e incorpora explícitamente su identidad misionera. También presta especial atención a la sinodalidad, la participación de los jóvenes, la Consagración Mariana, el servicio comunitario a los pobres y la protección de los menores y de las personas vulnerables.

El objetivo no es aprobar apresuradamente un documento completo, sino revisar y votar responsablemente cada artículo, teniendo en cuenta las diferentes realidades culturales y eclesiales que conforman JMV.

Los Estatutos proporcionan el marco común que permite que una Asociación presente en tantos países, lenguas y culturas camine en unidad. Por lo tanto, cada palabra, aportación y voto tiene una importancia que va más allá de esta Asamblea: ayudarán a orientar la vida y la misión de JMV durante los próximos años.

Como se nos recordó en el informe del Consejo Internacional: «Una estructura clara nos permite servir mejor». Las estructuras no son un fin en sí mismas, sino una herramienta que debe ayudarnos a acompañar, evangelizar y servir de una manera más organizada, transparente y sostenible.

Después de la cena, la oración de la noche nos permitió poner ante Dios todo lo que habíamos escuchado, debatido y trabajado. Así concluyó una jornada que nos condujo de la Palabra a la realidad y de la memoria agradecida a nuestras primeras decisiones.

El trabajo sobre los Estatutos continuará durante los próximos días, artículo por artículo, alternando el estudio, el diálogo y la votación. Con María, escuchamos y guardamos la Palabra; sirviendo hoy, aceptamos la responsabilidad de revisar nuestras estructuras; y, discerniendo juntos, comenzamos a transformar el mañana.

Con María, comenzamos a transformar el mañana desde Salamanca

La VI Asamblea General de JMV inicia su camino reuniendo en Salamanca la diversidad cultural, lingüística y espiritual de una gran familia internacional

La tarde del lunes 17 de agosto de 2026, la Casa de los Paúles de Salamanca abrió sus puertas a los participantes de la VI Asamblea General de Juventud Mariana Vicenciana. Representantes llegados desde diferentes continentes, países y realidades comenzamos una semana decisiva para la vida de la Asociación bajo un lema que expresa el sentido de todo lo que vamos a vivir: «Con María, sirviendo hoy, transformamos el mañana».

JMV está presente en 65 países de los cinco continentes. En Salamanca nos reunimos jóvenes, asesores, Hijas de la Caridad y misioneros paúles procedentes de lugares tan diversos como Filipinas, Líbano, Madagascar, Francia, Colombia o España. Hablamos idiomas diferentes, pertenecemos a culturas muy distintas y vivimos realidades sociales y eclesiales particulares. Sin embargo, desde el comienzo hemos reconocido que compartimos una misma espiritualidad, un mismo carisma y una misma misión.

Con María

Los saludos iniciales nos ayudaron a comprender que esta Asamblea no es únicamente una cita organizativa. Durante los próximos días tendremos que dialogar, revisar los Estatutos Internacionales, valorar el camino recorrido, discernir las líneas de acción para los próximos años y elegir al nuevo Consejo Internacional. Pero, por encima de todo, estamos llamados a dejarnos guiar por María para descubrir qué necesita hoy nuestra Asociación.

El primero en tomar la palabra fue el padre Tomaž Mavrič, superior general de la Congregación de la Misión y director general de JMV. Nos invitó a valorar la experiencia de quienes han formado parte de la Asociación y a buscar nuevas formas de mantenerlos vinculados. También propuso implicar más a las familias en el camino de los grupos infantiles, creando redes de acompañamiento capaces de fortalecer la vida y la misión de JMV.

Su intervención terminó con una frase que resume el espíritu con el que iniciamos esta Asamblea: «Si uno sueña solo, el sueño queda en sueño; si soñamos juntos, el sueño se hace realidad».

A continuación, Sor Anna Wiwiek, consejera general de las Hijas de la Caridad, nos acercó a una María joven, valiente, llena de preguntas y sueños. Una joven que no esperó a tener todas las respuestas para pronunciar su “sí” y ponerse en camino para ayudar a Isabel.

Su mensaje nos recordó que no somos únicamente los líderes del futuro: «Los jóvenes son el ahora de Dios». Como María, estamos llamados a responder en el presente, porque «la transformación del mañana no comienza con grandes planes de futuro, sino con los pequeños gestos de amor y de servicio que realizamos hoy».

Patricia Roppa, presidenta internacional de JMV, puso el acento en la riqueza de nuestra diversidad. Hemos llegado tras recorrer muchos kilómetros, cruzar fronteras y dejar temporalmente nuestras familias, comunidades y responsabilidades. Nuestra presencia en Salamanca es, por ello, un signo de compromiso con la Asociación.

Nos invitó a participar con escucha, paciencia, apertura y fraternidad; a compartir nuestras ideas sin miedo, pero también a dejarnos enseñar por las experiencias de los demás: «No vengamos únicamente a defender lo que conocemos, sino también a descubrir aquello que otros pueden enseñarnos».

Podemos expresarnos en castellano, inglés, francés, portugués, tagalo y otras muchas lenguas. Podemos tener costumbres y formas diferentes de celebrar y comprender la vida. Pero, como afirmó la presidenta internacional, «compartimos un mismo carisma, una misma espiritualidad y una misma misión».

Sirviendo hoy

El padre Joaquín González Hernando, visitador de la Congregación de la Misión, Provincia San Vicente de Paúl-España, nos dio la bienvenida a la Casa de Santa Marta, un lugar que desde hace más de setenta años está dedicado a la formación, la acogida y el servicio.

Sus palabras nos ayudaron a descubrir la historia misionera de esta casa y los vínculos que, a través de la Familia Vicenciana, unen a España con otros lugares del mundo. Desde su capilla fueron enviados numerosos sacerdotes para anunciar el Evangelio en diferentes países. Hoy, aquella siembra misionera continúa dando fruto en la diversidad internacional reunida en Salamanca.

El padre Joaquín expresó su deseo de que esta casa sea durante estos días un «espacio de encuentro, de discernimiento y reflexión, de proyección y salida misionera», y nos dejó una llamada concreta: «Como María y con María, vivid siempre en camino, sirviendo con amor, llevando la alegría del Evangelio a las gentes, para transformar el mañana».

Después, Sor Carmen B. Machado Sacramento, visitadora de la Provincia España-Sur, nos dirigió unas palabras en representación de las cuatro visitadoras de las Hijas de la Caridad de España. Tomando como símbolo el puente romano sobre el río Tormes, señaló que esta Asamblea está llamada a ser un puente entre países, generaciones y culturas; entre la riqueza de nuestra historia y los desafíos del presente; entre las necesidades de los jóvenes y la respuesta evangelizadora que JMV quiere ofrecer.

También nos recordó nuestra responsabilidad como asambleístas. No hemos venido únicamente para representar a nuestros países. Traemos las voces, los sueños, las dificultades y las esperanzas de muchos jóvenes. Por eso, nos animó a preguntarnos en cada decisión qué necesita JMV para ser «más fiel a Jesucristo, más de María, más cercana a los jóvenes y más comprometida con los pobres».

Cerró los saludos Iván Pérez, presidente nacional de JMV España. Sus palabras hicieron de Salamanca una casa común, abierta no solo durante esta semana, sino también para futuras actividades, celebraciones y propuestas formativas.

Desde el lema nacional de JMV España —«Ella lo quiso, Ella lo quiere y Ella te quiere»— nos invitó a responder al sueño de María con humildad, acogida y disponibilidad. Porque, sin importar nuestro país de origen, la forma de nombrar a la Asociación o la lengua en la que nos comunicamos, «somos una misma familia unida a pesar de las distancias».

Transformamos el mañana

Tras las intervenciones, la denominada “Noche española” nos permitió presentar algunos de los lugares, bailes y productos típicos de España. A través de las imágenes, la música y las tradiciones mostramos también la diversidad cultural del país que durante estos días acoge a la familia internacional de JMV.

La oración de la noche nos ayudó a recoger todo lo vivido y a poner ante Dios el trabajo, las decisiones y los deseos que marcarán esta semana. Finalmente, compartimos una cena española en los atrios de la Casa de los Paúles. Los productos tradicionales, las conversaciones y la alegría hicieron visible la fraternidad que comenzamos a construir.

Así terminó nuestra primera jornada. Hemos llegado desde muchos lugares, con diferentes lenguas, culturas y experiencias, pero con una misma voluntad: dejarnos acompañar por María, servir en el presente y asumir juntos la responsabilidad de construir el futuro de JMV.

«Con María, sirviendo hoy, transformamos el mañana» no es solo el lema que preside la Asamblea. Es la llamada que desde Salamanca comienza a orientar nuestros pasos.

Mercado Misionero

Entre los diversos momentos que marcarán la VI Asamblea General Internacional de Juventud Mariana Vicenciana, el Mercado Misionero será una oportunidad especial para celebrar la diversidad cultural y fortalecer los lazos de fraternidad entre los países participantes.

Durante la Asamblea, las Asociaciones Nacionales tendrán la posibilidad de presentar y comercializar productos representativos de sus culturas, de la vida de JMV en sus países y de sus iniciativas misioneras. Será un espacio de encuentro donde cada delegación podrá compartir un poco de su identidad, sus tradiciones y la riqueza presente en su realidad local.

Más que una simple exposición de productos, el Mercado Misionero busca favorecer el intercambio entre culturas y promover el conocimiento mutuo entre jóvenes provenientes de distintas partes del mundo. Cada objeto, artesanía, recuerdo o material presentado contará una historia y dará testimonio de la presencia viva de JMV en contextos diversos.

La iniciativa también representa una forma concreta de apoyar la misión de las Asociaciones Nacionales. Los recursos obtenidos mediante las ventas podrán contribuir a proyectos y actividades desarrollados en los distintos países, fortaleciendo el servicio realizado junto a los jóvenes y las comunidades locales.

Al recorrer los diferentes espacios del Mercado Misionero, los participantes tendrán la oportunidad de descubrir nuevas culturas, conocer experiencias inspiradoras y percibir cómo el carisma mariano-vicenciano se expresa de diversas maneras alrededor del mundo, manteniendo siempre la misma esencia de fe, servicio y compromiso misionero.

Así, el Mercado Misionero será mucho más que una actividad dentro del programa. Será un verdadero encuentro de pueblos, culturas e historias, donde la diversidad de JMV internacional se convertirá en una experiencia concreta de comunión, amistad y compartir fraterno.

En Salamanca, cada país llevará consigo no solo productos, sino también testimonios, sueños y expresiones de la misión que une a miles de jóvenes mariano-vicencianos en todo el mundo.

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